Tocar a las vacas sagradas

Los ciclos en la vida se acaban. No deben olvidarse jamás, pero se acaban. Es ley de vida. Criticar o cuestionar un modelo de éxito no es querer manipular o atacar sin piedad para forzar su desaparición. A veces, hay que regenerar, tocar piezas y buscar soluciones a problemas que surgen cuando la competencia ha entendido cuáles son tus virtudes y sabe sacar a la vista tus mayores defectos.

Y precisamente eso le está pasando al Barcelona del Tata. El técnico argentino quiere regenerar un modelo que le ha dado todo al club azulgrana, pero que ya no funciona con la misma eficiencia porque los jugadores tienen más años, no se corre ni presiona con claridad y porque los rivales ya saben cada movimiento de cada jugador en el terreno de juego. Y ahí, hay que tocar esquemas.

El Tata lo ha intentado buscando un juego más vertical, directo y que aproveche la velocidad de Neymar y Pedro, la verticalidad de Alexis o la llegada de Cesc. Y hasta hace una semana lo había conseguido, pese a tener debates constantes encima de la mesa. Pero hay dos piezas que no funcionan ahí: Xavi e Iniesta.

El de Terrassa necesita tener la pelota, mimarla, asociarse y llevar el tempo del partido. Iniesta, aunque es más vertical, no tiene las piernas para idas y venidas contra jugadores jóvenes como los del Ajax o el Athletic.

Tampoco en defensa se están haciendo las ayudas bien. La distancia entre líneas es tal que estamos volviendo a ver la versión más pasiva de Gerard Piqué. Mascherano, que demasiado hace ya jugando en una posición antinatural, tampoco está en su punto más álgido de la temporada.

Entonces, ¿por qué siguen primando los galones al estado físico? ¿Cómo es posible que en Amsterdam, con la clasificación ya prácticamente certificada, el Tata no sea capaz de probar algo más que Song (y porque Busquets estaba lesionado)?

Sentar a Xavi, Iniesta o Piqué no tendría que ser un suplicio, más aún si ves como los dos cerebros del Barcelona no están en su esplendor física y son sustituidos en las dos derrotas con resultado adverso (algo inimaginable si físicamente estuviesen bien). Tampoco se entiende que Bartra, el defensa más sólido este año, haya visto desde el banquillo este pequeño descalabro. 

Parece que en Cataluña, si tocas una de estas tres piezas, eres detractor o demasiado pesimista. No es tocar el modelo, ni tan siquiera echar a nadie, pero es evidente que estos jugadores no pueden con la carga de partidos que llevan entre bolos, Eurocopas y competiciones domésticas. Los años pesan y toca hacer retoques. 

Hace dos años que el Barcelona peca de los mismos errores. Sin un plan alternativo contra equipos que se cierran (en Europa), sin capacidad de reacción ante equipos más físicos y con una clara debilidad en el juego aéreo por la ausencia de un central. En España vas ganando por la abismal diferencia entre Madrid-Barça-(y Atlético) y los demás, pero en Europa el Bayern te mete 7, el PSG te hace pedir la hora, el Milán destapa tus defectos y el Ajax te paga con tu misma moneda en Amsterdam. 

Si el estilo no se toca hay que dar paso a los jóvenes. Hay que regenerar, buscar alternativas. Si no, será difícil repetir éxitos pasados. No es que acabe ningún ciclo, pero hay que saber empezar a tocar determinadas posiciones para no repetir la era Rjikaard. Si el estilo no se toca hay que dar paso a los jóvenes. Hay que regenerar, buscar alternativas. Si no, será difícil repetir éxitos pasados. No es que acabe ningún ciclo, pero hay que saber empezar a tocar determinadas posiciones para no repetir la era Rjikaard. 

Escrito por @MiguelLois

Escrito por: MrFutbolero

Artículo Tocar a las vacas sagradas escrito por MrFutbolero el día viernes, 6 de diciembre de 2013. Con un total de 0 comentarios.
 

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