Simplemente, el mejor

Si Messi no es el mejor, que baje Messi y lo diga.

Un chico bajito, delgado, parco en palabras, que difiere de ser un héroe de Disney, nace en un pequeño lugar de Argentina con la licencia para escribir una historia inverosímil por el procedimiento de soñar.

Hoy el presente y futuro son suyos y aquel muchacho procedente de un país humilde e inmerso en la pobreza sostiene en la élite mundial a un equipo capacitado para proyectar un juego poéticamente elocuente. Irrumpió en el mundo del fútbol con el número diecinueve y actualmente lleva el diez mientras avanza con la pelota dejando atrás pesadillas y temores de antiguas temporadas en las que el equipo no vencía. Leo y fútbol son dos conceptos fusionados en uno que engloban un arte en el que imperan el gol y el espectáculo.

Messi, ganador a sus veinticinco años de cuatro balones de oro e infinidad de títulos individuales y colectivos, ha inventado una nueva vanguardia artística, como en su día hicieron Dalí, Buñuel y compañía, en la que su juego y su manera de llevar el balón cosido al pie parecían hechos ajenos a la realidad en tiempos anteriores. Protagonista de jugadas inauditas y goles mágicos regatea a los rivales con giros vehementes y cintas osadas ante miles de focos y personas con el atisbo de que no volverán a ver nada igual. Corre sin parar, es generoso con sus compañeros, no lleva piercings ni tatuajes, no hace aspavientos ni celebra los goles de manera chulesca o con menosprecio al contrario y es que su mayor virtud radica en que no ha impuesto la jerarquía que posee, sino que se la han reconocido sus compañeros.

Su modestia, humildad, carácter familiar, su fidelidad al club y a la chica de toda su vida y su trayectoria sin ostentaciones ni prepotencias le hacen una persona normal y cercana a toda la gente que lo admira y sintoniza la televisión solo para verlo jugar. Un tipo tímido, que nos sorprende cada fin de semana con algún pase abstracto mediante el cual desarma a una zaga completa y al espectador, o con un regate en seco al portero o bien superándolo por medio de una sutil picada en el último suspiro: potencia cada vez que juega una melodía inmensa a la que nadie puede evitar sucumbir.

Defensas persiguiendo sombras, noches fascinantes y eternos éxitos han sido el argumento de cada cuento que ha firmado en los que el personaje principal no es un príncipe azul ni tampoco un superman, sino un chico que sigue llevando dentro a ese niño feliz que jugaba con el balón en un pobre barrio de Rosario.
Ahora solo hay que disfrutar cada vez que salte a la cancha, como dicen en su tierra, para que encienda la mecha de su infinita fantasía y nos vuelva a enredar en la magia de su juego.

Escrito por: @TengoUnDon

Escrito por: MrFutbolero

Artículo Simplemente, el mejor escrito por MrFutbolero el día lunes, 14 de octubre de 2013. Con un total de 1comentarios:
 

1 comentarios :

  1. FELICIDADES ,,ESTA CHULO, PERO SE TE OLVIDA UN BALON DE ORO A MESSI, SON CUATRO

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