Siempre he sido más de churros

El otro día,  en una cafetería de estas de invierno, con porras y chocolate, en una charla de estas de amigos, uno de ellos me preguntó que por qué disfrutaba tanto con el fútbol, que solo era un deporte, un juego de niños, una mera distracción del gobierno para entretener al ciudadano. En resumen: pan y circo. Justo en ese instante, un hombre entrado en edad, con bigote, barriga y una bufanda blanquiazul enroscada al cuello, se rio con la típica carcajada de un hombre con bigote, barriga y bufanda blanquiazul enroscada al cuello. Supe exactamente lo que decía esa sonrisa.

Bien, amigos, el fútbol no es un deporte. Es la cita de cada domingo con tu infancia, cuando te agarrabas del brazo de tu padre en la entrada del campo y lo esperabas al lado de las escaleras mientras alquilaba dos almohadillas por doscientas pesetas a la chica de coleta, que ya se sabía vuestros nombres. Es el frío que te cala los huesos durante un partido de copa a las nueve de la noche y el calor de la alegría al cantar un gol. El olor a hierba. Horas sintonizando la radio. Los nervios de la noche antes del partido. ¡Pobres los que piensan que solo es un deporte!

El balompié representa a Rajoy recortando en el área, al espíritu de una garganta cuando celebra un tanto o, en una semana horrible, la excelsa ocasión para evadirte de la realidad, al más puro estilo romántico. Es Lou Reed cantando “Perfect Day” el día que gana tu equipo, Woody Allen en una de sus mejores comedias, un paseo por el Sena ¡qué narices! ¡Por el Ebro! o Miguel Ángel esculpiendo a David, como haría cualquier centrocampista de La Roja.

Lo cierto, es que no hubo una cafetería con amigos, ni el típico hombre con bigote, barriga y una bufanda blanquiazul enroscada al cuello y, naturalmente, tampoco hubo porras ¡siempre he sido más de churros! Pero espero que esto les haya ayudado a comprender a los que, como mi amigo, se hacen esta pregunta que el fútbol es mucho más.

Así que si nunca les ha llamado la atención, pruébenlo, de verdad, e intenten olvidarse de todo lo que nos rodea solo por noventa minutos, que ahora, precisamente, con la que está cayendo, necesitamos cosas así. Y, a los que sí les guste, cojan aquella camiseta que con tanto cariño les regalaron Los Reyes Magos y escapen a sus tiempos de niño, cuando esperaban a su padre mientras les compraba las almohadillas, evidentemente, a la chica de coleta, que ya se sabía sus nombres.

Escrito por: @TengoUnDon

Escrito por: MrFutbolero

Artículo Siempre he sido más de churros escrito por MrFutbolero el día domingo, 13 de octubre de 2013. Con un total de 0 comentarios.
 

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