La samba de Tocopilla

¡¡Arranca el partido!! Se movía la pelota con un cuidado y una parsimonia dignas del mayor de los respetos. Y es que los dos equipos salieron al campo atemorizados el uno del otro, con un miedo tremendo a que un error en los primeros compases de juego causara un gol tempranero que condicionase el resto del encuentro. El Real Madrid presionaba la salida de balón, pero poco a poco el Barça fue ganando metros y carburando ante un equipo indolente, limitado a defenderse y a mandar balones largos a vaya usted saber dónde. La única vía que encontraba el Real Madrid para incomodar al Barça era a través de faltas laterales muy alejadas del área, que un desacertado Di María colgaba al área de Valdés.

En pleno dominio blaugrana, a Ramos se le ocurrió golpear con el codo a Neymar en pleno salto, acción que el colegiado no amonestó y pudo ser roja perfectamente. Ni un minuto después, misma acción, mismos protagonistas, y amarilla para el de Camas que, en realidad, ya debería de ir camino de las duchas. En fin.

El Barça movía la pelota con criterio de un lado a otro, hasta que llegó el momento. Iniesta la pilló en línea de tres cuartos, finta, pase para Neymar que recorta a dos defensas y ¡¡PUM!! Su balón al palo largo cruza un mar de piernas para introducirse en la portería de Diego López. Uno a cero. Los cinco defensas con los que decidió salir Ancelotti no sirvieron de nada. Poco después, Messi disfrutaría de un mano a mano con Diego López, pero su disparo no cogió la rosca necesaria y se perdió por la línea de fondo. Una lástima. Y unos instantes más tarde, Bale lanzaba su segundo balón al graderío del Camp Nou.

Un posible penalty a Cesc pasó desapercibido. En esas, un indolente Real Madrid opta por coger el balón y dispone de algunos minutos con mucha posesión pero sin ninguna profundidad. Y es que si al campo no salen los jugadores creativos (léase, Illarramendi e Isco), poco puede hacer Modric con Khedira y Ramos a la hora de hilvanar juego en el centro del campo. Es lo que pagas por venir al Camp Nou muy acojonado y teniendo que poner por narices a tu estrellita de turno que te ha costado 101 millones, remodelando por completo un 11 que, de ser el “lógico”, hubiera tenido muchas más posibilidades de ganar (de la venta de Özil mejor no hablar, que eso ya es hacer sangre).

Cercano el pitido que daría final a la primera parte llegó el primer disparo del Real Madrid entre los tres palos. Cristiano la pone desde la banda para que Khedira, en la porfía con Adriano, lograse tocarla. Su disparo lo detuvo Valdés con el pié. El rebote fue a parar al brazo de Adriano, que había caído al suelo. El balón golpea en el brazo de Adriano saliendo de un rebote. No corta jugada, no es voluntario, Adriano no puede evitar que su brazo esté ahí. Jamás una acción así es penalty, pero quien quiera llorarla está en su derecho. La primera parte terminaría con una amarilla para Bale por una plancha sobre Piqué. Y en eso se resume toda su aportación al encuentro: dos trallazos a la grada y una amarilla.

Ya en los primeros minutos de la segunda parte, Ramos cometería una falta sobre Iniesta por la que los jugadores culés pedirían su segunda amarilla. El defensa reculó calladito hacia su campo, sabedor de que le habían perdonado una expulsión más, otro partido más. Cristiano estaba desaparecido, perdido, y en esas intentó un taconazo para Marcelo que tampoco le salió. Llegó otra ocasión para Neymar, a través de un pase lejano de Iniesta, que el brasileño remató de volea, impactando su disparo en el “muñeco” Diego López. No obstante, el partido empezaría a dominarlo el Real Madrid en cuanto salió Ramos por Illarramendi.

El conjunto merengue comenzó su réplica con un obús de Cristiano casi a bocajarro que Valdés despejó espectacularmente. Valdés iba a tener que salvar a su equipo en la segunda parte varias veces. Por suerte, su estado de forma es brutal. Carleto sacó a Bale del campo para dar entrada a Benzemá, haciendo que al fin el Real Madrid jugase con un verdadero 9, reconfigurando un 11 que, ahora sí, podía jugar a la pelota de tú a tú con un Barcelona que, de hecho, dio más de un paso atrás durante bastantes minutos. La salida de Benzemá revolucionó al Real Madrid, que comenzó a tener sus mejores oportunidades. Un cabezazo del francés fue su primer aviso.

El Tata se percató del problema y sacó a un gris Cesc del campo para dar entrada a Alexis, que a mi parecer debió ser titular en este partido y que, a la postre, decidiría el encuentro. El partido continuaba y llegó otra de las acciones polémicas del partido, un posible penalty de Mascherano a Cristiano. El central carga sobre el luso, que cae en el área. Undiano no pitó nada. Para mí, podría haberlo sido. Y en el momento más álgido del dominio merengue, Benzemá engancha un derechazo terrible desde fuera del área que impacta a la velocidad del sonido en el larguero de la portería defendida por Valdés. Los palos salvaron el empate, que en esos momentos estaban mereciendo los de Ancelotti.

Era el momento de mover el banquillo. Ancelotti quemó todas sus naves introduciendo al canterano Jesé por Di María, y el Tata decidió que ya tenía bastante y decidió dar entrada a Song por el mágico Iniesta. Uno, aportaría frescura y velocidad al ataque, el otro, músculo y contundencia a la defensa. Y cuando más parecía que el Real Madrid podía empatar, apareció el de Tocopilla. En un contragolpe, arma preferida por la merengada, Neymar puso un balón en profundidad a Alexis, que quebró con un tacón a Varane y, con una vaselina perfecta, desde fuera del área,  que será recordada por los siglos de los siglos, batió a un adelantado Diego López, testigo de excepción del golazo del chileno. Era el clímax para el jugadorazo, que veía como por fin todo el Camp Nou le aplaudía rendido. Cristiano recibió una amarilla por protestar el penalty anterior. Desquiciado el luso que no comprendía por qué le habían dejado sin su penalty semanal (a veces cada 3/4 días si hay “champions” de por medio). Para colmo, Alves se disfrazó de Alves y le metió un caño al “balón de oro 2014” que lo dejó con un ojo a la virulé. Si esa jugada acaba en gol, estalla más de una redacción.

Pero el partido aún no había acabado. El Tata decidió sacar a Neymar, que fue ovacionado por el Camp Nou, y dar entrada en los últimos minutos a Pedro y su ímpetu. En esas, Valdés atajaría un balón a Khedira que remataba solo casi en el área pequeña a pase de Benzemá. Y cuando ya pasado el 90 parecía que el 2-0 sería el resultado final, Cristiano logra cabalgar una contra y dar un pase a Jesé, culminando este la jugada con un chut que se le escapaba a Valdés por poco y se introducía en las mallas. Pero ya no había tiempo para el empate, y los minutos finales los quemaría el Barça en dos saques de esquina.

Pitó Undiano el final de un encuentro que deja al Real Madrid a seis puntos del liderato aún en el mes de octubre. La liga se empieza a poner muy fea para los de Carleto, que siguen con muchos problemas de juego y cuyos experimentos no dan resultados. Y, de ganar hoy el Atlético, tendremos que desviar unos grados la mirada desde el Bernabéu al Calderón. Lo único claro es que, con 9 victorias y un empate, el Barça sigue invicto y líder en solitario de la liga.

Escrito por: MrFutbolero

Artículo La samba de Tocopilla escrito por MrFutbolero el día domingo, 27 de octubre de 2013. Con un total de 0 comentarios.
 

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