La puntita... lo que le faltaba a la caverna

Messi. Esa sola palabra. No hace falta decir otra para que un “cavernario” monte en cólera, suelte exabruptos, se invente barbaridades, retuerza las cifras o ensalce a Cristiano. Haga la prueba en cualquier taberna de su barrio. Y es que tener a un tipo atravesado en el recto durante años provoca este tipo de reacciones.

Sin embargo, esto, lejos de que haya cambiado con el tiempo, ha ido a peor para los “cavernarios”. Ahora hay dos palabras que hacen que la merengada se estremezca: Messi y… Neymar. Sí, Neymar. El brasileño lleva tan sólo un par de meses en el fútbol español, pero ya se ha ganado el absoluto temor de toda la caverna y sus secuaces. Pero vayamos por partes y analicemos el porqué de todo esto, porque no se trata sólo de cómo lo hace Ney con el Barça en el terreno de juego. Esto viene de lejos.

En principio, la caverna le daba a Neymar un tratamiento de respeto y admiración (hay videos de Roncero defendiéndolo a capa y espada que son dignos de ver), destacando sus virtudes a la vez que lo llamaban el “anti-Messi” (uno más). No en vano, el aluvión de noticias y portadas que tuvimos que soportar durante meses y meses sobre el crack brasileño fue extenuante.

Se suponía que Florentino lo tenía amarrado y que llegaría para ayudar a Cristiano a desbancar a Messi y al Barça de su reinado de terror. Sin embargo, bastó que Neymar dijera que Messi era el mejor jugador del mundo para que la caverna comenzase a verlo de otra forma. Empezaron las comparaciones con Robinho (uno de sus ídolos) y sus juergas nocturnas, que si los peinados, que si el pequeño dictador se iba a enfadar con su fichaje, que si iban a ser incompatibles en el sistema de juego, que patatín, patatán… Y Neymar que acaba fichando por el Barça. Parece que la joya del Santos prefería jugar con Messi antes que con Cristiano.

Sorpresa. Estupefacción. Cambio de estrategia. De repente, Neymar no cuesta 57 millones, sino más de 200. De repente, Neymar no será un crack hasta que no lo demuestre en Europa. De repente, se aprovechará la mínima ocasión para asaetear al brasileño. Y así, poco a poco, empieza a darse pábulo a cualquier crítica por absurda, alocada o extrema que sea. Por poner unos cuantos ejemplos recientes:

¿Cruyff ha dicho que Messi y Neymar juntos en el mismo equipo es como tener a dos gallos en el mismo corral? Esa frase se repetirá a diario en Deportes Cuatro, para que no se olvide y cuaje.

¿Parece que Messi y Neymar no se miran o se miran mal en algún momento? Haremos tomas desde todos los ángulos, montaremos teorías conspiratorias, diremos que Messi no quería que se le fichase.

¿El entrenador del Celtic, Neil Lennon, ha dicho que Neymar es un teatrero? Da igual que en las imágenes se demuestre que recibe una patada en la espalda o que Brown, el jugador agresor, reconozca su error en público, la caverna se quedará sólo con la supuesta simulación.

¿JIM, entrenador del Valladolid, insinúa que el único defecto de Neymar es que se tira a la piscina? No importa lo anterior, ni que los penaltis sean clarísimos (hasta en Marca así lo han dicho, habrá que exculparlos en este punto al menos), la caverna montará un debate que durará días, con sus encuestas en las que sólo votan merengues o anticulés y en las que Neymar sale como claro simulador de penaltis.

¿El personaje de Mou asegura que la UEFA (surrealista) debería de intervenir para que jugadores como Neymar no se sigan “tirando”? La caverna lo aplaude, aunque el propio Mou no aporte ni un solo argumento a favor de su hilarante tesis.

Mientras tanto, Ney se dedica a jugar a la pelota. Ha venido a sumar, a ayudar a Leo y al Barça. Acaba de llegar, pero ya es capaz de tomar las riendas de todo un Barça cuando falta Messi. Cada vez que toma el balón deja un destello de calidad, participando en la mayoría de las jugadas de gol.

Sus movimientos en el campo recuerdan al Ronaldinho más descarado. Y, para colmo, para aquellos que pretendían atacarlo por su comportamiento fuera del campo, el ruido mediático de su presentación y sus primeros días en el Barça se ha diluido, dando paso a una prudencia exquisita en sus declaraciones, a una educación que roza la timidez, pero siempre con esa sonrisa que la caverna jamás le robará. Si Neymar sigue así, el Balón de Oro este año se decidirá entre él y Messi.

Un palo atascado en el recto debe de doler. Pero dos… ya dos debe de ser terrorífico. Y eso, amigos, es lo que más asusta a la caverna… Y eso que a Ney le quedan muchos años de contrato y a día de hoy sólo han sentido “la puntita”.

Escrito por: @Tuitelcamp

Escrito por: MrFutbolero

Artículo La puntita... lo que le faltaba a la caverna escrito por MrFutbolero el día jueves, 10 de octubre de 2013. Con un total de 0 comentarios.
 

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